Sucia luz de polen y alcohol, cállate y deja paso a la noche.
La luna arranca los sellos y estallan los cristales de carboncillo y papel.
Blanca oscuridad de tormentos y horchata, no me abandones al día.
Restos de vidrio muertos caen al balcón, buscando nueva vida.
Mudos gritos de frágil palabrería, no traigáis el valor de vuelta.
Las vivas calles llenas de cadáveres continúan sus pasos diarios.
Estridente silencio de la ciudad, arráncame el corazón por mis oídos.
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