El último aliento de Septiembre se pierde en la niebla malva del mañana. Y no volverá.
Un gato sonríe mientras pasan los años.
La ciudad gris se derrumba ante el frío del otoño mientras las hojas se niegan a caer todavía. Los vientos desentierran el olor del café en la brisa de la noche. El gato maúlla, esperando a los lentos días que se fueron.
La marioneta cae de los cielos, rompiendo sus costuras al tajo de la rota madera astillada. El negro hilo de su boca, moribundo, huye hacia el azul pantano, aún sin pudrirse. Sus blancas lágrimas de horchata ruedan por sus mejillas, pudriendo la madera.
El gato levanta las orejas, alerta, olisqueando el olor a leche y trufa, pero vuelve a tumbarse en las nubes. Septiembre grita desvalido y confuso, preguntando por su pasado nunca vivido y su futuro moribundo.
Rogando por una sola mirada, una vuelta de tuerca, un viaje en el tiempo.
Pero el Presente niega, y ese es su regalo.
Niega con palabras cortantes y alientos vacíos.
Niega con ojos oscuros perdidos en el horizonte.
Niega mientras su boca sangra, arrancando sus palabras los hilos uno a uno, desgarrando sus labios para poder salir.
Septiembre, dubitativo, se pierde en el mar de vientos.
Polvos de Septiembre colorean la niebla malva del mañana, haciéndola brillar. Para no volver.
El gato mueve las orejas y la cosa al olor de los llantos, sonriendo.
domingo, 30 de septiembre de 2012
viernes, 21 de septiembre de 2012
:. Estrela .:
"Estrela que moito brillas
no ceo escuro da noite.
Faro das sombras perdidas
entre os silveiros do monte.
Pequena luz dos meus soños,
que nos miras desde lonxe.
Ovelliña do rabaño
que no meu xardín reloce.
Estrela que tanto brillas,
que nin as nubes te cobren,
alumea este camiño
por onde hei camiñar hoxe."
Porque che miro aos ollos e non creo nas súas pupilas.
A túa pupila non é azul, senón negra.
Porque cada vez que miro os teus labios, non podo seguir falando.
Porque canto máis penso, menos existo dentro da miña sombra.
A miña mirada baleira golpea ao chan con bágoas de orchata.
Os teus ollos distraídos seguen o rastro das pegadas.
E simplemente preguntas se acontece algo.
E non sei qué pensar.
Porque canto máis pregunto, máis nomeas aquela muller.
Porque o que eu sinto para ti non é novo.
E penso que as miñas novidades son os teus clásicos, aínda que sei que non é así.
Déixame chorar. Déixame afundirme na escuridade do meu cuarto mentres recordas as agridoces noites con ela.
Déixame chorar. Déixame saber se o amor vén e vai, ou desleita outros amores para esquecer os suspiros pola ventá nos días de chuvia.
Déixame saber se unha noite fogosa de paixón desenfreada de verdade significa tanto e tan pouco.
Só quero un por qué.
Nada máis.
Só quero saber se o tuo amor é o que ti dis que é.
no ceo escuro da noite.
Faro das sombras perdidas
entre os silveiros do monte.
Pequena luz dos meus soños,
que nos miras desde lonxe.
Ovelliña do rabaño
que no meu xardín reloce.
Estrela que tanto brillas,
que nin as nubes te cobren,
alumea este camiño
por onde hei camiñar hoxe."
~Rosalía de Castro (Rexurdimento)
E non sei qué pensar.Porque che miro aos ollos e non creo nas súas pupilas.
A túa pupila non é azul, senón negra.
Porque cada vez que miro os teus labios, non podo seguir falando.
Porque canto máis penso, menos existo dentro da miña sombra.
A miña mirada baleira golpea ao chan con bágoas de orchata.
Os teus ollos distraídos seguen o rastro das pegadas.
E simplemente preguntas se acontece algo.
E non sei qué pensar.
Porque canto máis pregunto, máis nomeas aquela muller.
Porque o que eu sinto para ti non é novo.
E penso que as miñas novidades son os teus clásicos, aínda que sei que non é así.
Déixame chorar. Déixame afundirme na escuridade do meu cuarto mentres recordas as agridoces noites con ela.
Déixame chorar. Déixame saber se o amor vén e vai, ou desleita outros amores para esquecer os suspiros pola ventá nos días de chuvia.
Déixame saber se unha noite fogosa de paixón desenfreada de verdade significa tanto e tan pouco.
Só quero un por qué.
Nada máis.
Só quero saber se o tuo amor é o que ti dis que é.
lunes, 17 de septiembre de 2012
: Hate :
Y aunque mi amor
,de momento, eso espero,
pertenezca a un pequeño gato negro
hoy en día,
cuando miro al sol morir a lo lejos
soy incapaz de apartar la vista de tu recuerdo.
Las palabras ya no existen
para nostras.
Tu sonrisa se ha borrado
de mi memoria.
Me siento una extraña más
a tus vacíos ojos de mar.
La casera me echó a patadas
de mi habitación en la ciudad gris.
Todavía soy incapaz
de descoserme la boca
y de olvidar aquel 31 de Agosto
en el que amaneció Septiembre.
Soy incapaz de entender a día de hoy.
Y no sé por qué, dentro de mí, sigo buscando luces en la oscuridad.
viernes, 7 de septiembre de 2012
: La Ciega :
Volver a las rotas y mugrosas paredes
de hormigón
a esperar un maldito milagro.
Las cuencas de los ojos rebosan pus
púrpura
y horchata caducada mezclada con café.
Los labios se desgarran con el sucio y
oxidado cobre
al intentar abrirse de nuevo para
protestar.
Tumbarse en la cama y llorar.
Arrancarse los ojos para apostar.
Apostar cuánto vale un alma en pena.
Mirar sin ver a un gato negro arañar
la pared.
Sentir Septiembre escapando por la
ventana
con sus acres colores y su estúpido
olor a té.
Dar vueltas en la calma por la
inquietud de la Muerte.
Por los sueños rotos a corto plazo
y el oscuro futuro que acaba de pasar.
El gato hurga en las gritas con sus
zarpas
y abre un boquete en el muro.
Septiembre intenta cerrar la ventana
con la llegada de la cafeína.
El regazo de la ciega es un gran
escondite
para el pequeño animal.
Y la ciega, sin querer, sonríe.
"La Voluntad" [Fragmento]

"Santa Ana:
Hoy me siento triste, deprimido, mansamente desesperado. No encuentro aquí el sosiego que apetecía: mi cerebro está vacío de fe. Me engaño á veces á mí mismo; lo que pretendo creer, es puro sentimentalismo; es la sensación de la liturgia, del canto,del silencio de los claustros, de estas sombras que van y vienen calladamente... Ahora, en estos momentos, apenas si tengo fuerzas para escribir; la abulia paraliza mi voluntad.
Hoy me siento triste, deprimido, mansamente desesperado. No encuentro aquí el sosiego que apetecía: mi cerebro está vacío de fe. Me engaño á veces á mí mismo; lo que pretendo creer, es puro sentimentalismo; es la sensación de la liturgia, del canto,del silencio de los claustros, de estas sombras que van y vienen calladamente... Ahora, en estos momentos, apenas si tengo fuerzas para escribir; la abulia paraliza mi voluntad.
¿Para qué? ¿Para qué hacer nada? Yo creo que la vida es el mal, y que todo lo que hagamos para acrecentar la vida, es fomentar esta perdurable agonía sobre un átomo perdido en lo infinito...
Lo humano, lo justo sería acabar el dolor acabando la especie. Entonces, si la humanidad se decidiera a renunciar a este estúpido deseo de continuación, viviría siquiera un día plenamente, enormemente; gozaría siquiera un instante con toda la intensidad que nuestro organismo consiente. Y ya, después, el hombre acabaría en dulce senectud y ante sus ojos no se ofrecería el hórrido espectáculo de unas generaciones que entran dolorosamente en la vida —de unas generaciones que él ha creado inútilmente.
Yo no sé si este ideal llegará á realizarse: exige desde luego un grado supremo de consciencia. Y el hombre no podrá llegar a él hasta que no disocie en absoluto y por modo definitivo las ideas de generación y de placer sensual... Sólo entonces, esto que llamaba Schopenhauer la Voluntad cesará de ser, cesará por lo menos en su estado consciente, que es el hombre.
Y, ¿quién sabe si lo demás es en realidad? ¿Dónde está después de todo la seguridad de que lo objetivo existe? Berkeley no creía en lo objetivo. El mundo son nuestros sentidos; nuestros sentidos pueden ser una ilusión. Además, ¿cómo es el universo de grande? ¿Cómo saberlo sin término de comparación? Recuerdo haber leído en un libro de Lógica del médico Andrés Piquer, que si el mundo fuera como una naranja y de repente se achicase hasta el tamaño de una cabeza de alfiler, continuaríamos sus habitantes viendo todas las cosas en la misma proporción. Y ésta sí que es una broma lamentable: acaso la inmensidad del universo que los poetas cantan, sea un miserable puñado de lentejas, o cosa parecida, que un monstruo agita un momento en su mano...
¡Un momento! Porque el tiempo está en relación con nuestra receptividad de sensaciones; un insecto que vive un mes, vive tanto, a su juicio, como nosotros que vivimos cincuenta años. Y estos cincuenta años pudieran ser un segundo para un ser superior ódistinto del hombre... He leído en alguna parte que si fuésemos capaces de observar distintamente diez mil acontecimientos en un segundo en vez de diez, como lo hacemos ahora por término medio, y nuestra vida contuviera el mismo número de impresiones, entonces ésta sería mil veces más corta... Viviríamos menos de un mes; no conoceríamos personalmente nada del cambio de las estaciones; si hubiésemos nacido en el invierno creeríamos en el verano como ahora creemos en los calores de la época carbonífera; los movimientos de los seres organizados serían tan lentos para nuestros sentidos que más bien los inferiríamos que los percibiríamos; el sol se mantendría inmóvil en el cielo; la luna apenas cambiaría... ¿Quién puede afirmar que los cincuenta años de nuestra vida no son un mes tan sólo y que esa época carbonífera será para otros seres distintos de nosotros que no existen, pero que pueden existir, lo que para nosotros el verano?
¡Esta vida es una cosa absurda! ¿Cuál es la causa final de la vida? No lo sabemos:unos hombres vienen después de otros hombres sobre un pedazo de materia que se llama mundo. Luego el mundo se hace inhabitable y los hombres perecen; más tarde los átomos se combinan de otra manera y dan nacimiento a un mundo flamante.
Y,¿así hasta lo infinito? Parece ser que no; un físico alemán —porque los alemanes son los que saben estas cosas— opina que la materia perderá al fin su energía potencial y quedará inservible para nuevas transmutaciones. ¡Digno remate! ¡Espectáculo sorprendente! La materia gastada de tanta muchedumbre de mundos, permanecerá —¿dónde?— eternamente como un inmenso montón de escombros... Y esta hipótesis —digna de ser axioma— que se llama la entropia del universo, al fin es un consuelo; es la promesa, un poco larga ¡ay!, del reposo de todo, de la muerte de todo.
En días como éste, yo siento ansia de esta inercia. Mi pensamiento parece abismado en alguna cueva tenebrosa. Me levanto, doy un par de vueltas por la habitación, como un autómata; me siento luego; cojo un libro; leo cuatro líneas; lo dejo; tomo la pluma; pienso estúpidamente ante las cuartillas; escribo seis u ocho frases; me canso; dejo la pluma; torno á mis reflexiones... Siento pesadez en el cráneo; las asociaciones de las ideas son lentas, torpes, opacas; apenas puedo coordinar una frase pintoresca... Y hay momentos en que quiero rebelarme, en que quiero salir de este estupor, en que cojo la pluma e intento hacer una página enérgica, algo fuerte,algo que viva... ¡Y no puedo, no puedo! Dejo la pluma; no tengo fuerzas. ¡Y me dan ganas de llorar, de no ser nada, de no ser nada, de disgregarme en la materia, de ser el agua que corre, el viento que pasa, el humo que se pierde en el azul!"
~José Martínez Ruiz "Azorín, La Voluntad, 1904
: Restos : [Escritos de la Sombra 2]
Sellos de sangre tapan las ventanas por las que nunca entra el sol.
Sucia luz de polen y alcohol, cállate y deja paso a la noche.
La luna arranca los sellos y estallan los cristales de carboncillo y papel.
Blanca oscuridad de tormentos y horchata, no me abandones al día.
Restos de vidrio muertos caen al balcón, buscando nueva vida.
Mudos gritos de frágil palabrería, no traigáis el valor de vuelta.
Las vivas calles llenas de cadáveres continúan sus pasos diarios.
Estridente silencio de la ciudad, arráncame el corazón por mis oídos.
: Coup d’œil : [Escritos de la Sombra]
Un coup d’œil à l'avenir, par la fenêtre
plein du sang et de la crasse,
plein de la bile et des larmes
sans une goutte d'orgeat.
Doutes, questions et un peut-être.
Points d'interrogation qui proclament en gerbant pauses.
Points d'exclamation qui demandent des immédiates réponses.
Un coup d’œil à le passé, par la porte
plein des souffrances et de la pression,
plein des battements et des rugissements
sans une seul remords.
Confusion, essoufflements et un pourquoi.
Mains qui pressent impatientes la force qu'elles demandent.
Amour qui avec haine demande pourquoi il n'y a pas eu un hier.
Un coup d’œil à le présent, par les yeux
plein des larmes et du verre,
plein des rencontrés sentiments
par un suicidaire cœur.
Voix brisé, grincement, qui demande un passé meilleur.
Qui demande un avant et un hier.
Qui demande un antérieur rencontre,
des bises antiques,
un janvier plutôt qu'un avril, peut-être.
plein du sang et de la crasse,
plein de la bile et des larmes
sans une goutte d'orgeat.
Doutes, questions et un peut-être.
Points d'interrogation qui proclament en gerbant pauses.
Points d'exclamation qui demandent des immédiates réponses.
Un coup d’œil à le passé, par la porte
plein des souffrances et de la pression,
plein des battements et des rugissements
sans une seul remords.
Confusion, essoufflements et un pourquoi.
Mains qui pressent impatientes la force qu'elles demandent.
Amour qui avec haine demande pourquoi il n'y a pas eu un hier.
Un coup d’œil à le présent, par les yeux
plein des larmes et du verre,
plein des rencontrés sentiments
par un suicidaire cœur.
Voix brisé, grincement, qui demande un passé meilleur.
Qui demande un avant et un hier.
Qui demande un antérieur rencontre,
des bises antiques,
un janvier plutôt qu'un avril, peut-être.
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