viernes, 7 de septiembre de 2012

: La Ciega :


Volver a las rotas y mugrosas paredes de hormigón
a esperar un maldito milagro.
Las cuencas de los ojos rebosan pus púrpura
y horchata caducada mezclada con café.
Los labios se desgarran con el sucio y oxidado cobre
al intentar abrirse de nuevo para protestar.
Tumbarse en la cama y llorar.
Arrancarse los ojos para apostar.
Apostar cuánto vale un alma en pena.
Mirar sin ver a un gato negro arañar la pared.
Sentir Septiembre escapando por la ventana
con sus acres colores y su estúpido olor a té.
Dar vueltas en la calma por la inquietud de la Muerte.
Por los sueños rotos a corto plazo
y el oscuro futuro que acaba de pasar.
El gato hurga en las gritas con sus zarpas
y abre un boquete en el muro.
Septiembre intenta cerrar la ventana
con la llegada de la cafeína.
El regazo de la ciega es un gran escondite
para el pequeño animal.
Y la ciega, sin querer, sonríe.

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