viernes, 3 de mayo de 2013
:. Doble personalidad .:
Me están estallando los nervios a la luz de las bombillas, mientras las voces de mi cabeza resuenan con sus ecos y sus llantos dentro de mi calavera. Maldita sea. No puedo aguantar mucho más.
Me duelen las manos. Me duelen los huesos hasta lo más profundo del tuétano. Crujen las articulaciones mientras mi pluma se queda sin tinta. Y sé que estoy enfermando, y sé que no puedo hacer nada por muy consciente que sea de mi situación.
La angustia del pecho no se va. No puedo dejar de mirarme las costillas, ni de asquearme por la carne que las rodea.Contengo la respiración, intentando ver el hueso. Ahí está. Y me enfado, y mi enojo me impide pensar con claridad.
No quiero esa carne ahí. Quiero una fina película de piel alrededor de mis perfectos huesos.
Me miro las manos, y aun viendo sus venas hasta los brazos, frunzo el ceño.
No quiero esa carne ahí. Quiero una fina película de piel alrededor de mis perfectos huesos.
Me miro las piernas. Se rozan entre ellas, como debe ser. Están duras. Músculo. Pero cuando ando, noto cómo esa carne oscila de un lado a otro, y quiero vomitar.
No quiero esa carne ahí. Quiero una fina película de piel alrededor de mis perfectos huesos.
Soy incapaz de saborear la vida, y sus maravillas. Las escupo al fregadero, manchadas de sangre. El azúcar se disuelve y mis ojos se inyectan en sus profundidades. Y las lágrimas caen.
No tengo más voluntad por lo que me obligo a hacer, sino que soy esclava de mis sensaciones.
No quiero cambiarme el nombre. No quiero ser Ana.
No quiero sentirme asqueada por lo natural. Por favor.
Dejad de juzgarme de una vez. Dejad de decirme cómo debo ser para luego encubrirlo.
Dejad de odiarme por no ser lo que no podría ser, ni por intentar serlo y así complacerme. Complacerme para verme satisfecha ante vuestros ojos. Maldita sea.
Me llamo Ana.
No, no me llamo Ana. Ni ahora, ni nunca. No quiero.
Sí, sí que quiero. Y cuando me harte de Ana, seré Alisa. Y cuando me harte de Alisa, seré Ariana. O quizá cambie las As por Ms.
¡No! Maldita sea. Me llamo Emily. Siempre seré Emily.
Quiero mi carne en su sitio y quiero el azúcar en mi lengua.
No quiero contaminar el fregadero.
No quiero morir.
No quiero esa carne ahí. Quiero una fina película de piel alrededor de mis perfectos huesos.
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